II
Winter Workshop (2000)
Rationality
A workshop organized by the University
of the Basque Country (Cátedra Sánchez-Mazas) and the
Urrutia Elejalde Foundation.
Bilbao, October 9-10 (2000)
Speakers: Philippe Mongin (CNRS), S. Hargreaves Heap (East Anglia),
J. Ramón Uriarte (UPV), Wenceslao González (UdC), J. Francisco
Álvarez (UNED).
Crónica de las sesiones:
La segunda edición del Seminario sobre filosofía
de la economía que organiza la Cátedra Miguel Sánchez-Mazas (Universidad
del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea), con la colaboración de
la Fundación Urrutia Elejalde, tuvo lugar los pasados días 9 y 10 de
octubre en el marco de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
de la citada universidad, en Bilbao. En esta ocasión, el seminario estuvo
dedicado a analizar una de las cuestiones más interesantes de los fundamentos
conceptuales de la teoría económica: el problema de la racionalidad,
y contó con la p resencia de importantes especialistas en el tema: dos
profesores extranjeros (Philippe Mongin, del Centre National pour la
Recherche Scientifique de París y de la Université de Cergy-Pontoise,
y Shaun Hargreaves Heap, de la Universidad de EastAnglia, en Norwich),
y tres españoles (un economista, José Ramón Uriarte, de la UPV/EHU,
y dos filósofos de la ciencia: Wenceslao González, de la Universidad
de La Coruña, y Francisco Alvarez, de la U N E D ). El tema del seminario
era realmente un asunto fundamental, en cuanto que la ciencia económica
se diferencia de otras ciencias sociales esencialmente por el supuesto
de que los individuos que pueblan los modelos económicos son “racionales",
entendiéndose tradicionalmente este supuesto en el sentido de que dichos
agentes intentan maximizar una función de utilidad esperada bien definida
al tomar sus decisiones. La primera ponencia corrió a cargo de Philippe
Mongin, y se tituló "Does Optimization Imply Rationality?", y en ella
se ofrecían varios argumentos que intentabanjustificar una respuesta
negativa a dicha pregunta. Primero, los seres humanos muestran en muchas
circunstancias un comportamiento que manifiesta preferencias "cíclicas",
y, por lo tanto, no transitivas, lo que a veces impide llevar a cabo
una optimización en sentido estricto, aunque es justificable la razonabilidad
de dicho comportamiento. Segundo, cuando se tienen en cuenta los costes
necesarios para obtener y procesar la información relevante para tomar
una decisión óptima, esto implica realizar una meta-decisión, que también
será necesario optimizar, lo que nos lleva a un regressum in infinitum
que a veces puede sugerir una decisión óptima incompatible en cada nivel
o meta-nivel. La segunda ponencia la impartió Wenceslao González, y
se tituló "Racionalidad y predicción en economía". La parte principal
de ella fue una exposición de las ventajas de lateoría de la "racionalidad
limitada" de Herbert Simon sobre la concepción tradicional ("racionalidad
sustantiva" u "olímpica", según la llama este autor). El profesor González
argumentó que la teoría de Simon ofrece un fundamento más realista que
la estándar, y que puede ayudar a mejorar la capacidad predictiva de
la teoría económica en aquellos aspectos de la economía que la escuela
neoclásica consigue explicar peor. A pesar de ello, el profesor González
consideraba que la teoría de Simon adolecía de un excesivo constreñimiento
a los aspectos observables de la actividad humana (lo que el primero
denominaba "conducta", como algo contrapuesto a la "acción"). La ponencia
de José Ramón Uriarte se titulaba "¿Evolución social o evolución biológica?
La dinámica del replicador". En ella se mostraba una de las aplicaciones
más interesantes de la idea de racionalidad limitada (aunque poco coherente,
tal vez, con el psicologismo de Simon): su utilización en la teoría
de los juegos evolutivos. En particular, el profesor Uriarte desarrolló
un modelo evolutivo en el que se tienen en cuenta tanto la capacidad
de aprendizaje de los agentes, como la dependencia de este proceso de
aprendizaje respecto de factores sociales (p. ej., el medio cultural
de cada agente puede determinar el "grado de confianza" que cada uno
siente respecto a las estrategias que utiliza, y además, cuanto más
frecuente sea el uso de una estrategia por otros sujetos, menos incertidumbre
se tendrá sobre sus posibles resultados). Este modelo consigue explicar
un hallazgo experimental difícil de encajar en la teoría de juegos tradicional
y en otros modelos de juegos evolutivos, como es el hecho de que, en
el "juego del ultimátum", quienes proponen el reparto de una cantidad
dada tiendan a hacerlo de forma más o menos equitativa. La ponencia
de Shaun Hargreaves Heap, titulada "Rationality, Participatory Decision
Making, and Social Capital", se centraba en la idea de que existen al
menos dos tipos de racionalidad: la "instrumental" (que equivaldría
a la maximización de la utilidad) y la "expresiva" (que consistiría
en el hecho de que los sujetos consideran sus decisiones como formas
de expresar a los demás una imagen de sí mismos). La hipótesis de la
racionalidad expresiva podría aplicarse, según Hargreaves Heap, especialmente
en aquellos casos en los que la teoría estándar predice que se debe
obtener una situación ineficiente (p. ej., el "dilema del prisionero"),
o cuando esa teoría es consistente con varios patrones de decisión distintos
(p. ej., los juegos de coordinación). La racionalidad expresiva sería
utilizada por los agentes para desarrollar normas sociales que les ayudarían
a enfrentarse a estas situaciones. Además, tales normas emergerían más
fácilmente en entornos que favorezcan la toma de decisiones participativa
que en entornos jerárquicos. Finalmente, el profesor Francisco Alvarez,
en su ponencia "El tejido de la racionalidad: racionalidad limitada
y agentes económicos", defendió también la necesidad de desarrollar
un nuevo punto de vista sobre la acción humana, distinto del de la racionalidad
instrumental, y que, al contrario que en el caso de este último enfoque,
fuera capaz de tener en cuenta los aspectos no exclusivamente formales
de las decisiones humanas (p. ej., sus aspectos emocionales). En particular,
defendió el trabajo de Amartya Sen en este sentido, sobre todo su concepción
de las capacidades y de la libertad como fundamentos conceptuales más
apropiados que la mera utilidad. También pasó revista a otros trabajos
que pueden contribuir a ofrecer un enfoque sintético alternativo, como
la modelización de la racionalidad limitada propuesta por Ariel Rubinstein,
la aproximación de Ken Binmore a la teoría de los juegos evolutivos,
y los escritos de Jon Elster sobre racionalidad y normas sociales. Además
de las ponencias indicadas, el Seminario contó con la presentación de
una comunicación, titulada "La racionalidad: un criterio universal,
¿o sólo un criterio etnocentrista?", en la que su autor, Xabier Rentería,
de la UPV/EHU, defendía la posibilidad de desarrollar un enfoque económico
alternativo, no basado en la racionalidad individual, sino en las concepciones
ontológicas de la filosofía oriental, también denominada por el autor
"filosofía perenne" o "paradigma holográfico".